Llevo días dándole vueltas a cómo empezar este artículo sin sonar demasiado dura, pero creo que lo mejor es ser honesta desde la primera línea: "Sunrise: El último amanecer", la nueva apuesta romántica de Amazon Prime Video, me ha dejado un sabor agridulce que se inclina bastante más hacia lo agrio. Y como en esta web nos gusta hablar claro, vamos a repasar juntos y juntas por qué esta película no ha logrado emocionarme, más allá del trabajo de una actriz que sí merece un aplauso aparte: Eva Longoria.
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Antes de entrar en materia, una aclaración importante para que nadie se lleve a engaño: no me he leído la novela en la que se basa esta historia, escrita por Anna Todd (la misma autora de la saga "After"). Este artículo habla exclusivamente de la adaptación cinematográfica disponible en Prime Video, no del libro original. Si has llegado hasta aquí buscando una comparación entre la novela y la película, te lo digo con cariño: no la vas a encontrar en este texto, porque no sería justo opinar sobre algo que no he leído.
¿De qué trata "Sunrise: El último amanecer"?
La película, dirigida por Carlson Young a partir de un guion de Anna Klassen, sigue a Oriah "Ry" Pera (Maia Reficco), una joven de 22 años que arrastra una enfermedad crónica y que viaja a Mallorca junto a su madre, Isolde (Eva Longoria), quien se encarga de inaugurar un hotel de lujo en la isla. Durante ese verano, Ry conoce a Julián (Fernando Lindez), un chico local que la ayuda a salir del caparazón en el que la ha metido la sobreprotección materna. El romance florece rápido, casi sin darle tiempo al espectador a asimilarlo, mientras el deterioro de la salud de la protagonista y unos secretos familiares amenazan con truncarlo todo antes de que termine el verano. Sobre el papel, todos los ingredientes están ahí: un destino de ensueño, un amor de verano, una enfermedad que da urgencia a cada beso y una madre con secretos que guardar. El problema es que tener los ingredientes no significa saber cocinarlos. Post recomendado: «Si quiero o no»: la comedia romántica que te hará creer en las segundas oportunidadesMi opinión sincera: por qué no me ha gustado la película
Voy a ser directa: la sensación que me deja "Sunrise: El último amanecer" es la de un producto fabricado con molde, no una historia que nace de verdad. El romance entre Ry y Julián se da por hecho casi desde el minuto uno, como si el guion diera por descontado que el público se va a enamorar de la pareja solo porque los dos actores son atractivos y la isla de Mallorca hace de escenario postal. No hay construcción, no hay tensión real, no hay ese proceso lento y delicioso de dos personas descubriéndose. Simplemente se gustan porque el guion lo ha decidido así. Y aquí es donde entra la gran pregunta que me hago constantemente viendo este tipo de películas. Es la siguiente: ¿me tiene que gustar solo porque cumple con la fórmula? Sinceramente, si quiero o no dejarme llevar por un romance depende de si ese romance me lo he creído. Y en este caso no me lo he creído en ningún momento. Julián está construido casi exclusivamente como objeto de deseo: abdominales marcados, ropa de diseño con presupuesto de pescador local y muy poca vida interior más allá de "chico misterioso que enseña a vivir a la protagonista". Es un arquetipo, no un personaje. En cuanto a Maia Reficco, cumple, pero no brilla. Consigue transmitir algo del conflicto interno de Ry en las escenas relacionadas con la enfermedad. Sí, eso hay que reconocérselo, pero en el resto del metraje se queda en un registro plano que no logra sostener el peso emocional que la historia necesitaba. Fernando Lindez, por su parte, tiene la difícil papeleta de dar vida a un personaje que el guion no se molestó en desarrollar. Por eso, creo que el resultado es un Julián que parece sacado de un catálogo de ropa de verano más que de una historia de amor con sustancia.Eva Longoria, el único punto realmente destacable
Si hay algo que salvo sin dudarlo de esta película es el trabajo de Eva Longoria como Isolde, la madre de Ry. Longoria consigue aportar matices que el resto del reparto no logra. Me refiero a una mezcla de dureza, culpa y amor mal gestionado que resulta bastante más interesante que la propia historia de amor. Cada vez que aparece en pantalla, la película gana algo de credibilidad. La película pierde mucho en cuanto vuelve a centrarse en el romance principal. Es, sin exagerar, la única razón de peso para no abandonar el visionado a la mitad.Los problemas de guion que no puedo pasar por alto
Más allá de las interpretaciones, el guion tiene varios puntos débiles que conviene mencionar:- Ritmo acelerado y poco creíble. El romance avanza tan rápido que apenas hay tiempo de conocer a los personajes por separado antes de verlos enamorados.
- Personajes secundarios desaprovechados. Tanto Chloé Sweetlove como Sabrina Bartlett y Andrés Velencoso quedan reducidos a comparsas sin apenas desarrollo.
- Previsibilidad extrema. Se adivina el desenlace prácticamente desde los primeros veinte minutos, algo que puede funcionar en el cine romántico cuando hay oficio detrás, pero que aquí se siente como pereza narrativa.
- Diálogos de frase para taza. Hay líneas que parecen escritas para terminar impresas en una taza de desayuno o en un post de Instagram, más que para sonar naturales en boca de dos personas enamorándose de verdad.

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